
En el marco del 65° Septiembre Musical organizado por el Gobierno de la Provincia a través del Ente Cultural y con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones; la Orquesta Estable de Tucumán (OET) presentará el concierto “El legado Strauss”, bajo la dirección de la Maestra Yeny Delgado, el sábado 27 de septiembre a las 21:00 horas en el Teatro San Martín (Av. Sarmiento 601). El solista será Héctor Lizana.
Se trata de una propuesta que invita a dar la bienvenida a la primavera con un repertorio que recorre tres universos musicales muy distintos: los valses de Johann Strauss padre e hijo, y la fuerza orquestal de Richard Strauss, tres compositores que marcaron épocas y estilos en la historia de la música.
Entrada general $10.000 disponibles en las boleterías del Teatro San Martín y Teatro Orestes Caviglia o a través de culturadetucuman.entradanet.com. Promociones 2×1 (cupo 25 por institución): Club La Gaceta, Colegio de Graduados en Ciencias Económicas, Colegio de Abogados, Colegio de Psicólogos y Colegio de Arquitectos.
Los compositores austríacos Johann Strauss padre y Johann Strauss II (hijo) son recordados como los grandes maestros del vals vienés, mientras que el alemán Richard Strauss dejó una huella imborrable con su ópera El caballero de la rosa y un repertorio orquestal innovador que incluye obras como Una vida de héroe y Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel.
A Johann Strauss hijo, célebre en todo el mundo como el Rey del Vals, se le atribuyen más de 500 composiciones en este género, entre ellas el inmortal Danubio Azul, convertido en un emblema de la música universal.
El programa también incluirá el Concierto para trompa n.º 1 en mi bemol mayor, Op. 11, una pieza temprana de Richard Strauss, escrita a los 18 años y dedicada a su padre, Franz Joseph Strauss, cornista principal de la Orquesta de la Corte de Múnich. Admirado por su técnica y precisión, Strauss padre fue una figura clave en el ámbito musical alemán y célebre por sus interpretaciones de las óperas de Wagner.
El concierto, estructurado en tres movimientos, combina armonías conservadoras con un impulso juvenil y representa uno de los mayores desafíos para el instrumento: exige al intérprete recorrer, en rápida sucesión, tanto las notas más graves como las más agudas del registro. Aunque fue pensado para que su padre lo estrenara, la dificultad de la obra llevó a que finalmente el debut quedara en manos del trompista Gustav Leinhos.
La segunda parte de la velada estará dedicada a los valses más célebres de Johann Strauss II —Voces de primavera, El Danubio Azul, Vals del emperador y Rosas del sur— junto con la inconfundible Marcha Radetzky de Johann Strauss padre, pieza que se ha convertido en un clásico de las salas de concierto en todo el mundo.

