Concierto
Orquesta Estable de la provincia • director invitado: Mtro. Alejandro Jassán
Programa
GIOVANNI GABRIELI, Sonata Pian’ e Forte
AARON COPLAND, Fanfare for the Common Man
HENRI TOMASI, Fanfares Liturgiques
1.Annonciation (Anunciación)
2.Evangile (Evangelio)
3.Apocalypse (Apocalipsis)
4.Procession du Vendredi-Saint (Procesión de Viernes Santo)
EDWARD ELGAR, Serenade for Strings Op. 20
1. Allegro Piacevole
2. Larghetto
3. Allegretto
W.A. MOZART, Sinfonía en Re mayor, Nº35 “Haffner“ K.385
1. Allegro con spirito
2. Andante
3. Menuetto
4. Presto
Sonata Pian’ e Forte fue compuesta por el organista y compositor italiano Giovanni Gabrieli y publicada en 1597. Esta es una de las primeras piezas musicales conocidas donde se especifican, impresos, pasajes suaves (piano) y fuertes (forte).
Aaron Copland se formó como compositor en París, pero gran parte de su trabajo tiene un sonido distintivo que ha llegado a identificarse con los espacios abiertos de Estados Unidos y creó una música que siempre se identificará con ese país. Copland tomó el título de “Fanfarria para el Hombre Común” de manos de Henry Wallace, vicepresidente de los Estados Unidos durante el tercer mandato de Franklin D. Roosevelt, cuando Wallace apodó el siglo XX como «el siglo del hombre común».
Nacido en Marsella, Henri Tomasi Tomasi escribió estas “Fanfarrias Litúrgicas” (originalmente Fanfares concertantes). La primera fanfarria cobra vida inmediatamente, y le sigue una sombría sección lírica, con un breve recuerdo de la brillante apertura al final. La segunda es más ceremoniosa, donde destacan los timbales; un dramático recitado de trombón solista toma el relevo, conduciendo a un solemne cierre. Los jinetes del apocalipsis galopan con un filo amenazador, a un ritmo confiado y agresivo.
La “Serenata para Cuerdas», fue escrita en marzo de 1892 y fue interpretada por primera vez por la clase de la orquesta de mujeres de Worcester más tarde ese año pero fue interpretada públicamente recién en 1896 en Amberes. Perfeccionista de toda la vida, se rumorea que la Serenata fue una de las primeras piezas con las que Elgar «se declaró realmente satisfecho».
En julio de 1782, Leopold Mozart envió a su hijo una carta pidiéndole que escribiera una nueva sinfonía para su amigo Sigmund Haffner, un rico comerciante y burgués de Salzburgo. Algunos años antes, Wolfgang había compuesto su Haffner Serenade para la boda de la hija de Sigmund. Ahora el hijo de Haffner, también llamado Sigmund, iba a recibir un título de nobleza, y se iba a tocar una nueva sinfonía en la celebración.

